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Entre libros y cafés, mis aventuras literarias Valladolid

Headhunter

Hace unos años, descubrí una película que me encantó, un thriller de los de morderte las uñas hasta los nudillos, y es que no sólo me gustan los thrillers sino el cine europeo, esta película es concretamente noruega. Cuál fue mi sorpresa al acabar de verla cuando descubro es está basada en un libro con el mismo nombre, Headhunter, de Jo Nesbo. Intenté hacerme con el libro, pero por desgracia estaba descatalogado, me sigue pareciendo increíble dado que el autor tiene publicadas más de una docena de novelas. Pero claro en noruego. En estos años me he acordado y olvidado de esta película mil veces. Hasta que en una de esas listas de libros que quieres en papel lo incluyes y te empecinas en conseguirlo. Mi suerte llegó con el descubrimiento de Wallapop, una ONG vendía montones de libros para recaudar dinero y entre ellos una portada donde nada más y nada menos aparece Jaime Lannister en blanco y negro… ehm bueno obviamente no tiene nada que ver con Juego de tronos, pero es uno de los actores principales de la película y por tanto portada del libro, por cierto que su nombre es Nikolaj Coster-Waldau. Y ahí estoy yo loca y emocionada por encontrarlo, el libro claro, Jaime está muy visto. Una semanita tardó en llegarme y lo devoré. Lo bueno es que hacía una década que había visto la película por lo que la mayor parte era nueva. Me acordaba de cosas, pero muchas escenas yo no tenía ni idea.

Pero es que no acaba aquí, típico viernes noche, hace un frío horrible y te quedas en casa, mantita y peli. Y que peli escoge mi chico… sin saber que se trataba del libro que me acababa de terminar, recomendado por filmaffiny… pues si Jaume Lanniester en Noruega. Mi alma friki por los libros lo saco de la estantería para remarcar que se trataba del mismo (lo que me tiene que aguantar en algunos momentos…)

https://www.filmaffinity.com/es/film821211.html

Lo recomendaré una y mil veces.

Ahora es cuando vienen las preguntas ¿Qué es mejor la película o el libro? Bueno pues a esa pregunta siempre me niego a responder, el libro es bueno como libro y la película es buena como película. Eso sí, es muy fiel al libro.

Dicho todo esto, ¿De que trata? sigue la historia de Roger Brown, un exitoso reclutador de ejecutivos que lleva una doble vida como ladrón de arte para mantener su lujoso estilo de vida. A pesar de su éxito profesional, Roger siempre se siente inferior debido a su baja estatura y busca constantemente impresionar a su bella esposa, Diana, que está acostumbrada a un nivel de vida extravagante.

Para financiar su estilo de vida, Roger roba obras de arte valiosas y las reemplaza con falsificaciones, aprovechando su trabajo como reclutador para obtener información sobre las casas de sus clientes. Sin embargo, su vida da un giro inesperado cuando decide robar una pintura extremadamente valiosa de un candidato a ejecutivo llamado Clas Greve. Cuando Roger roba la pintura, descubre que Greve no solo es un candidato ideal para un puesto ejecutivo, sino que también es un exmilitar altamente entrenado y peligroso. Pronto, Roger se encuentra envuelto en un juego mortal de gato y ratón con Greve, quien hará todo lo posible por recuperar lo que le han robado. A medida que la situación se intensifica, Roger se ve obligado a enfrentar sus propios demonios y a luchar por su vida mientras intenta desentrañar una conspiración mucho más grande de la que nunca imaginó. La novela está llena de giros inesperados, suspense y momentos de acción, manteniendo al lector en vilo hasta el final.

Es una historia emocionante que combina intriga, crimen y suspenso con una exploración profunda de la naturaleza humana y los dilemas morales.

Te la recomiendo al 100% pero esto es simplemente una opinión. Acepto la tuya.

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Escultura Patrimonio Siglo XIX SXX Valladolid

Pura Maravilla de Arte

Quiero compartir un poquito de Semana Santa, bueno poquito según se mire, porque ya te adelanto que va para largo. Y es que hay tanto que decir que ni se por donde empezar: procesiones, pasos, cofradías… Tal vez lo mejor sea comenzar desde el principio: ¿Por qué se celebra la Semana Santa de esta manera en Valladolid? La tradición comienza en los conventos, donde surgieron las cinco primeras cofradías de la ciudad, que aún perduran: Vera Cruz, Angustias, Piedad, Sagrada Pasión y Jesús Nazareno. Fue en los siglos XVI y XVII cuando el fervor por la Semana Santa alcanzó su apogeo, pero claro cuando tienes a escultores de la talla de Juan de Juni y Gregorio Fernández, entre otros, es imposible que los sentimientos no exploten.

Sin embargo, todo empezó a decaer en el S.XIX donde se desvirtuó la idea propia del significado de la Semana Santa, debido a la proliferación de puestos de comida y bebida en las calles. Imagina la escena: cofrades con sus hábitos, imágenes sagradas adornadas con flores, y de repente, la tentación de detenerse para disfrutar de un suculento plato de carne, porque claro, estás haciendo mucho esfuerzo. La situación se descontroló por completo. De estas que nos invaden los franceses y claro cortaron con todo lo que se hacía en Semana Santa lo malo pero por desgracia también lo bueno, dejando únicamente una procesión el Viernes Santo, Luego querían que les tuviéramos cariño.

Una vez les expulsamos se vuelve a retomar la Semana Santa. El verdadero resurgir será en 1920 con el Arzobispo Gandásegui, el arquitecto e historiador Juan Agapito y Revilla y el director del Museo de Bellas Artes Francisco Cossio, ellos recuperaron las procesiones con la colaboración de las cinco cofradías penitenciales, las imágenes del museo. Se unieron asociaciones religiosas laicas al proyecto, dando lugar a la creación de nuevas cofradías y expandiendo la procesión general del Viernes Santo. Con el paso de los años, estas nuevas cofradías han contribuido con nuevas tallas, enriqueciendo aún más la tradición.

Y esta es un poco, a grandes rasgos, como surge la Semana Santa que todos conocemos.

1928, primer cartel Semana Santa Valladolid

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Casa Luelmo

Esta publicación se la debo a una muy buena amiga, en verano estuvimos juntas en este rinconcito de Valladolid, tome unas fotos de noche que son las que podéis ver aquí, he estado preparando estas palabras con cariño y más que en esa visita nos acompañaba un compañero de cuatro patas al que echamos mucho de menos. En aquel momento me comenta que podía escribir sobre este lugar. Y ante una petición así ¿qué puedo hacer? Pues una entrada.

Pero hablemos de este trocito de Valladolid, de una joya que muy posiblemente se escape de la vista de los turistas, no está situada precisamente cerca del centro sino en un barrio aparentemente de nueva construcción. No sé cuánta gente se desplazará para verla, pero tanto la construcción como el entorno merecen el paseo.

Se llama Villa Luelmo por el apellido del propietario, sin embargo es conocida popularmente como Villa Paulita por ser el nombre de la esposa de Rufo Luelmo, propietario de la vivienda que posiblemente intervino en su construcción junto al arquitecto Antonio Ortiz de Urbina. Luelmo era un empresario agrícola que llegó a ser presidente de la Cámara de Comercio de Valladolid.

En el siglo XIX la burguesía adquiere poder económico como ya mencione en una entrada anterior y una de las cosas en que invierte este nuevo poder adquisitivo es en viviendas de recreo, como es este caso. Cabe destacar que este es uno de los primeros ejemplos de modernismo de Valladolid, si modernismo, aquí también llegó el gusto por este estilo y lo apreciamos sobre todo en el alzado y en la decoración como es el zócalo de granito, arcos apuntados en la capilla y la galería de madera.

Su construcción comienza en 1907 y finalizará en 1912 y no se realizará una reforma hasta 1956 cuando se introducirán diversas modernidades, así cómodas el zaguán que es añadido siguiendo el planteamiento de la construcción original.

La planificación de la vivienda está perfectamente estudiada, para acceder se ha de recorrer la alameda teniendo al fondo en todo el trayecto la torre de la vivienda. El conjunto consta de tres plantas, una capilla, un sótano y una torre. La planta del edificio sigue un trazado en forma de cruz, con un eje central en el cual se sitúa la escalera principal. Sin embargo los brazos no son simétricos dado que mientras se realizaba su construcción se añadió la capilla. Consta de dos plantas nobles en altura desde donde se podía contemplar la alameda, para uso de la familia con salones y dormitorios y otra se dependencias como el desván y habitaciones de servicio. Como curiosidad a la capilla tenían acceso los trabajadores.

Obras de restauración: en 1991 fallece Rufo Luelmo, es entonces cuando la casa sufre un abandono que provoca un gran deterioro que culmina con un incendió en 1998. En 2001 se comienza la restauración, llevada a cabo por el arquitecto Antonio Garcés, la dirección General de Patrimonio y Bienes Culturales de la Junta de Castilla y León. En un primer momento se centraron en parar su deterioro y posteriormente devolver la belleza a la construcción manteniendo las formas y el gusto original del que fue dotada por Ortiz de Urbina. La propiedad de la vivienda pasa a manos del Ayuntamiento de Valladolid quién se lo cederá a la Junta de Castilla y León para que la utilice como sede de la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León. En 2019 entró a formar parte del catálogo de la fundación Docomomo, siglas de Documentación y Conservación del Movimiento Moderno, pasando a ser un bien protegido.

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Arquitectura Milan Siglo XIX Sin categoría Valladolid

Galería comercial

Hace unos meses visité la ciudad de Milán en la semana del diseño, que decir de ella, es una ciudad que hay que visitar, aunque se abra el cielo y llueva a mares, como me paso a mi, la espera en la cola para entrar en el Duomo fue bastante interesante. Estando allí pude ver la galería de Vitrorio Enmanuel II (1865) una obra impresionante donde hoy en día se ha llenado de tiendas de grandes marcas.

Cuando vas a otra ciudad no puedes evitar pensar en lo que tienes en la tuya, ¿aquí es cuando llega el momento de comparar Milán con Valladolid? Claro que no, pero si de enseñar un trocito de mi ciudad, pues nosotros también tenemos una galería comercial «El Pasaje Gutiérrez» situado en el centro de la ciudad, a simple vista incluso puede pasar desapercibido, pero una vez que entras te maravillas de su interior. En España solo hay otros dos ejemplos de galerías comerciales como esta, el «pasaje Ciclón» en Zaragoza y el «pasaje Lodares» en Albacete.

Este tipo de pasajes comerciales surgen en el siglo XIX, impulsados por la burguesía, una galería cubierta donde poder resguardarte del frío, la lluvia, el calor… donde no ensucias tus vestidos con el barro y polvo de la ciudad, donde acudir a hacer compras, disfrutar de un café y sobre todo dejarse ver, llegando a convertirse en un espacio imprescindible para la burguesía. Siempre decoradas con suntuosidad

Un poco de historia de Valladolid

A mediados del siglo XIX la ciudad de Valladolid está disfrutando de un progreso económico y cultural, gracias al cual empieza a surgir la necesidad de construir lugares de recreo para la burguesía. Su nombre viene dado por Eusebio Gutiérrez, impulsor de su construcción. En 1885 Gutierrez contrató los servicios de Jerónimo Ortiz de Urbina, quien realizó la obra en tan sólo un año. La intención es unir dos enclaves del centro de la ciudad, la catedral y la plaza Mayor. En él Ortiz utiliza las técnicas y materiales más modernos como son las cubiertas de hierro, bóvedas y cúpula de cristal y las lámparas de gas.

En planta consta de dos tramos unidos por una rotonda central , con una ligera desviación. En alzado son dos alturas, el nivel inferior proyectado para comercios y cafés, un espacio público, el superior por el contrario es el espacio privado destinado a viviendas cuyas ventanas se abren hacia el pasaje. El tema decorativo es fundamental, se estructura a través de pilastras de orden gigante de las cuales arrancan los arcos que sustentan la cubierta de cristal, realizada en la Real Fábrica de cristales de la Granja de san Ildefonso en Segovia. En las dos entradas tenemos, antes de arrancar la cubierta de cristal, techos con decoración de alegorías, el comercio y la agricultura, obra de Salvador Seijas, no es pintura mural sino obras pintadas en lienzos de estilo tardobarroco y cánones academicistas, a este tipo de pintura se la conoce como veneciana.

El elemento principal del Pasaje Gutierrez es la rotonda, presidida por una escultura de Mercurio, dios del comercio copia de la obra de Juan de Bolonia, se le representa iniciando el vuelo, sobre un sólo pie impulsado por el viento, en su mano porta una lámpara que enmarca el ambiente. A su alrededor, en el vértice de las paredes se disponen las alegorías de las cuatro estaciones como cuatro mujeres con los atributos correspondientes, de estilo clasicista, utiliza la técnica de los paños mojados para mostrar la figura femenina. El resto de la decoración son yeserías en forma de mascarones y rosetas policromadas y doradas.

Trás su inauguración se publicó un suplemento especial en el periódico El Norte de Castilla con la siguiente afirmación “No le hay igual en otra capital de España y es bastante mejor que otros muchos con que cuentan en el extranjero”.

Hoy en día está incluído en la ruta «Rios de luz» una ruta turística nocturna que recorre los principales monumentos de la ciudad y que ha obtenido el premio City. People. Light.

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