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Galería comercial

Hace unos meses visité la ciudad de Milán en la semana del diseño, que decir de ella, es una ciudad que hay que visitar, aunque se abra el cielo y llueva a mares, como me paso a mi, la espera en la cola para entrar en el Duomo fue bastante interesante. Estando allí pude ver la galería de Vitrorio Enmanuel II (1865) una obra impresionante donde hoy en día se ha llenado de tiendas de grandes marcas.

Cuando vas a otra ciudad no puedes evitar pensar en lo que tienes en la tuya, ¿aquí es cuando llega el momento de comparar Milán con Valladolid? Claro que no, pero si de enseñar un trocito de mi ciudad, pues nosotros también tenemos una galería comercial «El Pasaje Gutiérrez» situado en el centro de la ciudad, a simple vista incluso puede pasar desapercibido, pero una vez que entras te maravillas de su interior. En España solo hay otros dos ejemplos de galerías comerciales como esta, el «pasaje Ciclón» en Zaragoza y el «pasaje Lodares» en Albacete.

Este tipo de pasajes comerciales surgen en el siglo XIX, impulsados por la burguesía, una galería cubierta donde poder resguardarte del frío, la lluvia, el calor… donde no ensucias tus vestidos con el barro y polvo de la ciudad, donde acudir a hacer compras, disfrutar de un café y sobre todo dejarse ver, llegando a convertirse en un espacio imprescindible para la burguesía. Siempre decoradas con suntuosidad

Un poco de historia de Valladolid

A mediados del siglo XIX la ciudad de Valladolid está disfrutando de un progreso económico y cultural, gracias al cual empieza a surgir la necesidad de construir lugares de recreo para la burguesía. Su nombre viene dado por Eusebio Gutiérrez, impulsor de su construcción. En 1885 Gutierrez contrató los servicios de Jerónimo Ortiz de Urbina, quien realizó la obra en tan sólo un año. La intención es unir dos enclaves del centro de la ciudad, la catedral y la plaza Mayor. En él Ortiz utiliza las técnicas y materiales más modernos como son las cubiertas de hierro, bóvedas y cúpula de cristal y las lámparas de gas.

En planta consta de dos tramos unidos por una rotonda central , con una ligera desviación. En alzado son dos alturas, el nivel inferior proyectado para comercios y cafés, un espacio público, el superior por el contrario es el espacio privado destinado a viviendas cuyas ventanas se abren hacia el pasaje. El tema decorativo es fundamental, se estructura a través de pilastras de orden gigante de las cuales arrancan los arcos que sustentan la cubierta de cristal, realizada en la Real Fábrica de cristales de la Granja de san Ildefonso en Segovia. En las dos entradas tenemos, antes de arrancar la cubierta de cristal, techos con decoración de alegorías, el comercio y la agricultura, obra de Salvador Seijas, no es pintura mural sino obras pintadas en lienzos de estilo tardobarroco y cánones academicistas, a este tipo de pintura se la conoce como veneciana.

El elemento principal del Pasaje Gutierrez es la rotonda, presidida por una escultura de Mercurio, dios del comercio copia de la obra de Juan de Bolonia, se le representa iniciando el vuelo, sobre un sólo pie impulsado por el viento, en su mano porta una lámpara que enmarca el ambiente. A su alrededor, en el vértice de las paredes se disponen las alegorías de las cuatro estaciones como cuatro mujeres con los atributos correspondientes, de estilo clasicista, utiliza la técnica de los paños mojados para mostrar la figura femenina. El resto de la decoración son yeserías en forma de mascarones y rosetas policromadas y doradas.

Trás su inauguración se publicó un suplemento especial en el periódico El Norte de Castilla con la siguiente afirmación “No le hay igual en otra capital de España y es bastante mejor que otros muchos con que cuentan en el extranjero”.

Hoy en día está incluído en la ruta «Rios de luz» una ruta turística nocturna que recorre los principales monumentos de la ciudad y que ha obtenido el premio City. People. Light.

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