Es una época muy extraña para mi, no están siendo momentos fáciles precisamente por lo que me he dedicado a buscar aquello que me hiciera sentir un poco mejor, porque como siempre digo, el arte hace que se remuevan los sentimientos y yo ahora necesito alegrías, por eso rebuscando entre las obras de arte más extrañas me he encontrado una ranita muy chiquitita y curiosa, no, no es la de Salamanca, está un poquito más lejos… en Rusia nada menos, en una ciudad llamada Tomsk, es posiblemente la escultura más pequeña del mundo y si, conozco las nano esculturas de Jonty Hurwitz de las que hablaré en otro artículo, ahora me apetece más hablar de una escultura que se pueda ver sin necesidad de un microscopio, aunque si eres miope como yo no te olvides las gafas puesto que esta ranita mide unos 44 milímetros, que no centímetros, pero se ha hecho tremendamente popular, como dijo Dani Martin “Ay pequeño, que grande puedes llegar a ser” y es lo que le pasa a esta ranita que es pequeñita pero la gente se baja del Transiberiano para buscarla y por supuesto hacerse el selfie correspondiente.

Pero nuestra amiga no es una escultura al azar, es parte de un cuento popular de Vsevolod Garshin (1855-1888) uno de los grandes autores de literatura de la edad de oro rusa, estudió en la Escuela de San Petersburgo, posteriormente fue voluntario en la guerra Ruso-turca. De regreso a San Petersburgo sufrió un colapso mental por lo que fue ingresado en un sanatorio mental, como el pintor de gatos ¿os suena? En 1883 se casó y comenzó a trabajar en la Compañía Rusa de Ferrocarriles, un trabajo que le daba para subsistir pero que muy propicio para la creación literaria…no. aunque no lo sé, puede que fuera uno de los muchos motivos que tendría para que en 1888 se suicidara tirándose por el hueco de unas escaleras. Una desgracia, sólo tenía treinta y tres años, un hombre al que años antes Tolstoi consideró el mejor escritor joven de su tiempo junto a Chejov.

Ilustración del cuento
Bueno cambiemos a algo más amable, de que trata “La rana viajera” bueno pues en lo que he podido encontrar, que no esté en ruso ni en lituano ni en estonio ni… os hacéis idea. Pues es una ranita que presume de poder volar con los patos (o gansos) y presume delante de otras ranas y de patos de otros pantanos y resulta que nuestra amiga si vuela, dos patos sujetan una cuerda y ella se agarra a ella y así viaja por el mundo, de ahí “La ranita viajera”
Su autor es Oleg Kislitsky (1954) quien en un principio quería realizar la escultura más grande del mundo pero igualar los 182 metros de Sadar Patel de la provincia de Gujarat en La India no es fácil ni barato, por lo que Kislitsky decidió que si no podía hacer la más grande realizaría la más pequeña, por cierto Sadar Patel fue un político que luchó por la independencia de La India como Mahatma Gandhi y que esto es lo que me gusta de escribir este blog, como paso de unas cosas a otras y cómo aprendemos un poquito cosas que seguramente ni habíamos pensado, ¿Por qué a Gandhi lo conocemos pero a Patel? pero bueno que me desvío. El caso es que la originalidad y la creatividad no se le puede negar y es que Oleg es pintor, escultor, poeta… y autor de varias obras situadas en Tomsk no sólo la Rana viajera.



