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Casa junto a la vía del tren, Edward Hopper.

Son días de encierro, de cuarentena, de responsabilidad, llamémoslo como cada uno quiera y que mejor manera de utilizar el tiempo que hablando de arte. En este caso de un pensamiento que me rondaba la cabeza desde hace días, el gran Edward Hopper, pintor estadounidense que sabe expresar como nadie la soledad y la melancolía en sus obras, sentimientos que podemos estar profesando en estos momentos. Cabe destacar, como en otros muchos artistas, que su obra no fue valorada por la crítica y hubo de trabajar como ilustrados para ganarse la vida. Hoy nos parece impensable que uno de los principales representantes del realismo del siglo XX, cuyas obras inspiraron nada menos que a Alfred Hitchcock, no obtuviese el valor que se merecía, pero como siempre digo si a Van Gogh le pasó que no les pasó a los demás. Y es precisamente de una de esas obras en las que me voy a centrar, en la que inspiró la casa de la madre de Norman Bates en Psicosis de 1960.

Pongámonos en situación, Hopper es un adelantado que nos muestra la América rural y solitaria, lo que aquí entendemos como la España vaciada, y es que sucedió lo mismo que en el resto de los países con la llegada de la industrialización, todos salen del campo para ir a trabajar a las ciudades, a las fábricas, a la modernidad, las mansiones victorianas quedan abandonadas y es esta soledad y abandono lo que Hopper nos quiere mostrar, a través de un tratamiento cinematográfico, sus obras pueden ser el fotograma, el instante concreto de una película. Mirando muchas de ellas parece que en cualquier momento se producirá un movimiento, los personajes interactuaran, una luz se encenderá… como si de una película se tratase.

Su técnica se basa en la utilización de la luz, denota un efecto dramático a través de los contrastes de luces y sombras, expresándonos la ya mencionada soledad característica de sus obras, los personajes solitarios, de mirada perdida con los que en ciertos momentos nos identificamos son otra gran representación. Sus escenas son como si nos coláramos en la estancia, una visión que aprendió de Degas en su estancia en Europa. Pintó paisajes sin embargo son sus obras de interiores, de ciudades, de bares, oficinas lo que realmente han conmovido al público general.

Casa junto a las vías del tren, 1925. Museum of modern Art, Nueva York

Centrémonos en una, en “Casa junto a la vía del tren” (House by the railroad) 1925, se conserva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Fue uno de los primeros trabajos que realizó tras su llegada de Europa, donde pasó su juventud. Está cargada de simbolismo por un lado la casa victoriana que en su momento debió ser un ejemplo de poder y riqueza, ahora solitaria y abandonada, pero que aún conserva su orgullo, las luces y las sombras nos inspiran una inquietud, un suspense algo que no nos deja indiferente, frente a ella la vía del tren, la modernidad que la ha arrebatado el esplendor que antaño tuvo y que sirve de barrera para no poder acceder a la casa. Todo bañado por el atardecer, el ocaso no solo del sol sino también de una época pasada y enmarcado en un paisaje vacío. Una lucha entre la tradición y las nuevas posibilidades que nos ofrece el siglo XX.

Comparación de ambas casas Hopper/Hitchcock.

Y fue todo esto lo que vio Alfred Hitchcock, lo que imaginaba cuando pensaba en Psicosis, uno de los grandes clásicos de terror, así pues construyó la visión de Hopper transformándola en la suya propia, dando vida a toda esa melancolía, inquietud y sobre todo suspense. Si comparamos las dos imágenes vemos que son prácticamente exactas, toda la arquitectura, desde los cimientos hasta el tejado, sin saltarnos las ventanas, esa enigmática ventana por la que se puede ver la silueta de la madre de Bates, si no la vemos en esta obra la podemos ver en muchas otras. La casa tenía que estar elevada, al igual que la de Hopper, marcando la superioridad y delante nos encontramos el motel, un edificio bajo que nos hace pensar que esa superioridad no es arquitectónica sino es la de una madre con respecto a su hijo. Pero no solo pensemos en el exterior, el interior también está inspirado de Hopper, como la escalera de la obra “Escaleras” de 1919. Son muchas las similitudes, aunque mientras Hitchcock rodaba la película le costaba admitir su inspiración. Y es que Hopper y Hitchcock no solo están relacionados en esta obra, si observamos atentamente pinturas y películas podemos ver más similitudes o inspiraciones, “Ventanas nocturnas” (Night windows) 1928. Nos recuerda a “La ventana indiscreta” de 1954, vemos similitudes también en “Vértigo” de 1958 y “Rebeca” de 1940. Esta casa no solo inspiró a esta película, también la podemos ver en “Gigante” de George Stevens de 1956. Y es que está claro que Hopper tenía una visión perfecta para inspirar a directores de cine.

Psicosis, 1960

A modo de curiosidad esta casa no fue derribada y puede ser visitada, ya sabes si después de que pasen estos días malos y oscuros que estamos viviendo, viajas a Los Ángeles, pasa por los estudios Universal y rememora algunas de las escenas de la película, pero recuerda que la famosa escena de la ducha no ocurrió en esa casa… y hasta ahí mi destripe, que igual que se que muchísimos sois los que habéis visto este clásico del cine de suspense, sé que otros muchos no lo han hecho, os animo a aprovechar el encierro para poneros al día con este y otros clásico. Y por favor, por ti, por todos #quedateencasa.

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De lamorenadelarte

Amante y apasionada del arte, dedicando mi vida a toda expresión artística.

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