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Primero de mayo

Hoy es primero de mayo, aunque no sepamos en que día vivimos a causa del confinamiento, hoy es festivo y debe ser conmemorado, aunque las manifestaciones no sean posibles por culpa del (maldito) Covid -19. Hay que recordar, siempre lo digo, conocer la historia y a quienes llevaron a cabo actos que hoy en día no valoramos, las cosas que nos parecen normales no lo eran hace poco más 100 años. ¿A qué me refiero? En este caso a trabajar 8 horas por ejemplo, aunque el trabajo está como está, en 1886 en las fábricas se trabajaban jornadas de 12 horas, hombres, pero también mujeres, niños y ancianos, si tenías 5 años ya podías trabajar. Sin medidas de seguridad, sin descansos. Hasta que el 1 de mayo de 1886 se comenzó en Chicago una huelga, en aquel momento era la segunda ciudad más poblada de Estados Unidos, estamos hablando de la Revolución industrial, se realizó para exigir jornadas laborales de 8 horas, mejoras en las condiciones laborales , seguridad etc. La huelga duró hasta el 4 de mayo cuando los sindicatos convocaron una manifestación en la plaza Haymarket, miles de personas congregadas, los enfrentamientos entre obreros y policía habían comenzado hacía días, y en aquel momento,en aquella plaza un desconocido hizo detonar un artefacto por el cual murió un policía, cinco personas fueron acusadas del hecho, tres periodistas, un tipográfo y un carpintero, fueron condenados a la horca, conocidos a partir de ese momento como “Los mártires de Chicago”.

The Haymarket riot

Naturalmente las cosas no mejoraron, por eso, el 1 de mayo de 1890 se manifestaron los obreros de Estados Unidos, pero esta vez no quedó sólo al otro lado del Atlántico, llegó hasta nosotros, hasta Europa, convirtiéndose en un problema internacional, denominándose “Cuestión social” algunos países, viendo lo que podía suceder, comenzaron a tomar ciertas medidas, hasta la Iglesia tomó cartas en el asunto, ¿os suena San José obrero? El papa del momento, Leon XIII escribió una encíclica sobre las condiciones de los obreros, la primera encíclica social de la Iglesia Católica, y por suerte no la última, 15 de mayo de 1891, “Rerum novarum” en ella exponía la problemática del mundo obrero tal cual es, sin edulcorar, un gran paso para la iglesia que muestra la preocupación del Papa por los trabajadores, por algo se le llamó el “Papa de los obreros” y claro si lo menciona el papa ya no se puede esconder tan fácilmente y menos en países católicos. Aunque no será hasta 1955 cuando se establezca la festividad de San José obrero el 1 de mayo, con Pio XII. Sin embargo los trabajadores no lo tuvieron tan fácil como parece para celebrar su día, en cada país fue diferente, en los primeros años del siglo XX en Europa se produjeron cambios políticos, caídas de monarquias, y por supuesto dos guerras mundiales.



¿Y nosotros? ¿Cómo lo vivieron los padres de nuestros abuelos? Para empezar España es una monarquía, reinaba un joven Alfonso XIII, son los años de la restauración, los obreros salieron a la calle en Madrid a luchar por sus derechos, hubo represión los primeros años, aquí luchábamos por mejoras laborales pero también por las consecuencias de la guerra de Marruecos, lo que provocó más represión, las dictaduras tampoco ayudaron a este movimiento. Hasta que no llegó la Segunda República los trabajadores no tuvieron cierta libertad o derecho a manifestarse y en cuanto llegó el año 36, con la guerra civil, era imposible reivindicar nada, ademas quien tenía ganas de hacer algo en mitad de una guerra, en el bando republicano se podía conmemorar y hubo actos dedicados a ello. Al acabar la guerra todo quedó ilegalizado, el 1 de mayo pasó a convertirse en el 18 de julio día del “Alzamiento nacional”, Franco quiso una fiesta este día para conmemorar la “Exaltación del Trabajo Nacional”. Hasta que en 1955 como ya he mencionado, Pio XII estableció el 1 de mayo como día de San José obrero, con lo cual empezamos a conmemorar ese día, sin manifestaciones por supuesto, solo actos religiosos. A partir de 1978 se pudo comenzar una nueva forma de reivindicar los derechos de los trabajadores que ha llegado hasta nuestros días. Por suerte, desde aquella primera huelga hasta hoy las cosas han cambiado considerablemente. Este es el primer año que no nos podemos manifestar, pero si podemos aprender un poco más sobre historia.

Y no solo historia, han sido muchos los artistas que han reflejado en sus obras en mundo obrero. La que siempre me ha llamado la atención es una de Sorolla “Aún dicen que el pescado es caro” 1894, ya solo el título sin ver la imagen nos dice mucho, según el museo Nacional Del Prado: representa un asunto tan sensible a las vivencias de las gentes de su tierra natal, logrando una de las escenas más emocionantes de la pintura española del realismo social de fin de siglo. Recordemos que la pintura de Sorolla está inmersa en el género social.

Aún dicen que el pescado es caro, Joaquín Sorolla

Como comentaba al principio,los niños a partir de cinco años, trabajaban en las fabricas “La nena obrera” de Planella, pintada en 1889, una niña utilizando en un telar, viva imagen del trabajo infantil en una fábrica textil, esta imagen me recuerda a mi abuela, que desde jovencita ella y sus hermanas trabajaban en un telar,me la imagino igual solo que con el pelo negro azabache.

La nena obrera, Planella

En otros países tenemos obras como las de Edward Munch “Obreros en la nieve” de 1913, aquí muestra su sensibilidad a los cambios que están sucediendo en la sociedad, el modelo es una persona real, su propio vecino, trabajador de la construcción.

Obreros en la nieve, Edward Munch

Millet nos muestra muchas escenas de trabajadores en el campo, he elegido “Los sembradores de patatas” de 1861, el artista refleja las condiciones duras en las que vivían los campesinos en Francia.

Los sembradores de patatas, Millet

Las representaciones no son solo en pintura, el siglo XX nos trajo la fotografía, en 1932 fue tomada esta imagen en Nueva York, “Almuerzo en lo alto de un rascacielos” los obreros que construían el Edificio RCA en el Rockefeller Center, es común confundirlo con la construcción del Empire State. Sentados a 260 metros de altura, sin ningún tipo de sujeción, compartiendo la comida, el cigarro o la conversación. Muestra clara de las condiciones laborales en la época de la construcción de los grandes rascacielos que hoy nos fascinan.

Almuerzo en lo alto de un rascacielos, anónimo
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De lamorenadelarte

Amante y apasionada del arte, dedicando mi vida a toda expresión artística.

One reply on “Primero de mayo”

Muy buen relato para conocer eso que nunca deberíamos olvidar: nuestra historia.
Y en estos momentos deberíamos valorar más todo lo que durante este confinamiento hemos perdido y aprovechar para disfrutar del placer d ver y aprender y rodearnos d arte.

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