
Esta es una de esas cosas curiosas que te encuentras cuando vas de viaje, visitando Trento pude ver un patrimonio y una historia que no te deja indiferente, sin embargo llamó mi atención esta fuente con un águila de piedra, está situada en la Piazza del Duomo, a un lado, podría pasar perfectamente desapercibida si no fuera porque ese es el punto perfecto para hacerte una foto con la Catedral de fondo. Me quedé mirándolo en lo que se despejada la plaza para hacer la foto de rigor, puede que fuera algo o puede que no fuera nada pero yo le hice unas fotos y después, en la típica tienda de souvenirs se me ocurrió preguntar por la fuente, el hombre muy amable me dijo que se llama «la fontana del Aquila» y que tiene una leyenda curiosa que aquí os voy a contar, en realidad tiene dos versiones, cada cual que elija la que prefiera.

La primera nos habla de un hombre, Gian Giorgio Scanda y un águila, ambos forjaron una gran amistad de la cual la mujer de Scanda estaba muy celosa, lo que provocaba violentas peleas que acabaron con la muerte de ella, Gian fue llevado a prisión por el asesinato, una noche recibió la visita del Águila quien le prometió que quedaría en libertad si no juraba en falso, y así lo hizo, declaró la verdad, sin embargo el hombre fue condenado a la horca en la propia Piazza del Duomo, enfurecido por creerse engañado por el Águila juro su inocencia y acuso al águila de la muerte de su esposa, maldiciendo: «y si miento que el águila se convierta en piedra» el águila, que estaba volando alrededorse se posó en un pilar y se convirtió en piedra y el hombre fue ejecutado.
En la segunda versión de la leyenda un joven condenado injustamente a muerte en la Piazza del Duomo vio un águila dando vueltas en el cielo, lo miró y gritó «que el águila se convierta en piedra si soy inocente» en ese momento el águila se posó sobre la columna convirtiéndose en piedra.
Dos versiones distintas pero con el mismo resultado, un águila petrificado, cabe destacar que el águila es el emblema de esta ciudad, es el Águila de san Wenceslao,
Indagando un poco pude reunir ciertos datos sobre la fuente, es obra de Leonardi y Stefano Varner y fechada en 1850. En mi opinión (y es solo una opinión) me gusta más la idea de las leyendas que el hecho de que sea obra de un escultor, por otro lado es una espléndida talla.